San Pío V-Trinidad
SAN PÍO V-TRINIDAD

El edificio del actual Museo de Bellas Artes de València, fue construido entre finales del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII como Colegio San Pío V para la formación de sacerdotes. En 1835 pasó a manos del ejército, que instaló un hospital militar. Durante la última guerra civil española (1936-1939), en un contexto de emergencia sanitaria, el Hospital Militar San Pío V se convirtió en el centro principal de una red que llegó a estar compuesta por quince hospitales militares valencianos. Con 701 camas repartidas en 35 salas, quirófanos, policlínicas y pabellón de infecciosos, fue fundamental en la atención a soldados heridos en el frente. Particularmente relevante fue su papel durante 1938, en relación con las batallas registradas en Teruel y Castelló, saldadas con la derrota de las fuerzas democráticas y con gran número de heridos: 904 tan sólo en el caso de la primera. Junto a la labor de los médicos pertenecientes al Cuerpo Sanitario Militar, debe reconocerse el trabajo del numeroso personal femenino, fundamental en la asistencia a los heridos y enfermos; el carácter generalmente voluntario de la contribución de estas mujeres revelaba a menudo su compromiso con la causa antifascista. Desde 1946 el edificio alberga el Museo de Bellas Artes de València, una de las tres pinacotecas más importantes de España.

 

El monasterio de la Trinidad, cuyo edificio original data del siglo XIII, fue habitado desde el siglo XV por religiosas clarisas. Abandonado ante el temor a ataques incontrolados de contrarios a la sublevación de Franco durante las primeras semanas de la guerra civil, el edificio fue ocupado y utilizado para fines militares, al igual que ocurrió con otros muchos edificios religiosos. Así, sirvió como cuartel para el regimiento nº 10 del Ejército de la República y para las Brigadas Internacionales, compuestas por voluntarios extranjeros partidarios de la democracia republicana. No en vano, ésta contó con el apoyo activo de personalidades tan conocidas como Willy Brandt, Josip Boriz Tito, Ernest Hemingway o George Orwell. En lo que había sido un huerto del convento, se construyó un refugio antiaéreo que actualmente se halla en buen estado, conservando los bancos, parte del sistema de ventilación y los edificios auxiliares. Tras sufrir importantes daños y transformaciones durante la contienda, con la victoria franquista el monasterio volvió a ser ocupado por las monjas y actualmente se encuentra deshabitado.