HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS
HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS

Durante la guerra civil española (1936-1939), València se convirtió en una ciudad receptora de heridos de guerra y de población civil evacuada, a menudo enferma. Esta situación obligó a las autoridades valencianas a reorganizar la red hospitalaria de la ciudad. En primer lugar, los hospitales que existían antes de la contienda experimentaron una marcada reorganización interna con el fin de aumentar su capacidad asistencial. Además, se habilitaron numerosos hospitales en toda suerte de edificios: escuelas, conventos, clínicas particulares, chalets… Estos fueron los denominados Hospitales de Sangre, destinados a la atención de milicianos heridos y enfermos y, posteriormente, soldados.

El Hospital San Juan de Dios pertenece al primer grupo de hospitales; efectivamente, la orden hospitalaria de San Juan de Dios se había establecido en València en 1887, inicialmente en el barrio de Benimaclet. Bajo el nombre de Asilo de San Juan de Dios, su objectivo era acoger a “niños raquíticos, escrofulosos, huérfanos pobres, baldados y contrahechos”. En 1892 el asilo se había trasladado a un viejo caserón situado muy cerca de la playa de la Malva-rosa. Seguiendo los criterios higienistas de la época, en 1907 se diseñó el actual hospital, inaugurándose en 1913.
Poco después del golpe militar de julio de 1936, el Hospital San Juan de Dios fue incautado por el Partido Comunista, pasando a denominarse Sanatorio Hospital Popular. En un primer momento los frailes continuaron atendiendo las labores del hospital; sin embargo, entre agosto y octubre de 1936 los milicianos asesinaron a 11 de ellos.

A principios de 1937, el hospital pasó a estar gestionado por el Socorro Rojo Internacional bajo la dirección médica de José Álvarez. Pese a los cambios producidos por la situación bélica, el hospital continuó atendiendo niños. Conviene destacar la gran importancia que tuvo la cirugía infantil en este centro, muy especialmente orientada a corregir las grandes deformidades y fracturas producidas por la tuberculosis osteo-articular. Con capacidad para 100 niños, este hospital también atendía de manera ambulatoria a los enfermos pobres de los Poblados Marítimos. Asimismo, el Sanatorio Popular acogió a parte de los niños evacuados del Asilo de San Rafael de Madrid, motivo por el cual tuvo que aumentar su capacidad asistencial. Ello se acompañó de problemas de desabastecimiento y de falta de personal y material, una situación que se repetía en el cercano Sanatorio Marítimo Nacional, transformado por aquel entonces en el Sanatorio Helio-Marino “Pablo Iglesias”.