Edificio del Ayuntamiento
EDIFICIO DEL AYUNTAMIENTO

Cuando València fue capital de la II República (entre noviembre de 1936 y octubre de 1937), el edificio del Ayuntamiento, situado en la entonces Plaza de Emilio Castelar, se convirtió en la sede oficial de las Cortes republicanas. Junto a catorce sesiones de su Diputación Permanente (el gobierno interior del Parlamento español), València acogió cuatro de las nueve sesiones plenarias que el Congreso de los Diputados celebró durante la guerra civil española (1936-1939): dos en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, durante los primeros meses de la capitalidad, y dos más, en octubre de 1937, en la Lonja. La razón del traslado fue el bombardeo de la aviación rebelde de aquel 28 de mayo, que causó daños por valor de unos dos millones de pesetas de entonces, según la primera estimación del arquitecto municipal.

 

Por su parte, también en tiempos de guerra, el edificio continuó acogiendo el Consejo Municipal, órgano de gobierno local que entonces reunía a todas las fuerzas políticas y sindicales que apoyaban la causa de la República, así como también la Alcaldía, ocupada durante los casi tres años de conflicto por dos alcaldes: José Cano Coloma, de Izquierda Republicana, y desde febrero de 1937, Domingo Torres Maeso, un cenetista moderado.

 

Pese a los graves desperfectos causados por el bombardeo, a principios de julio de 1937 el edificio consistorial pudo acoger la sede del II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura. El presidente del Gobierno, Juan Negrín, saludó aquí a los más de cien delegados procedentes de veintiocho países, reunidos aquí para defender la causa de la democracia republicana, condenar la política de ‘no intervención’ de las democracias occidentales y llamar a la unidad de acción de las diferentes fuerzas antifascistas. Por último, para proteger al alumnado del Grupo Escolar del Ayuntamiento de las más de 400 incursiones aéreas que sufrió la ciudad entre enero de 1937 y marzo de 1939, la Junta de Defensa Pasiva construyó en su subterráneo un refugio con capacidad para más de 700 personas.

 

Construido en su conjunto entre los siglos XVIII y XIX, el edificio empezó a acoger las dependencias municipales en 1854 y contiene diferentes salas de gran valor histórico. Fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1962 y Bien de Relevancia Local (BRL) en 1993. Actualmente aloja además al Museo Histórico Municipal, que custodia importantes piezas del patrimonio histórico-artístico municipal. La entrada a la parte pública del edificio es libre las mañanas de los días laborales. Además, en el horario establecido al efecto, se puede acceder también al refugio, restaurado a finales de 2016.